La decisión de la OMS de subir la alerta a 5 significa para los gobiernos cumplir con medidas sanitarias domésticas, no sólo para contener la epidemia en los aeropuertos sino que también para encarar la atención a los casos de infección en el territorio nacional. Lo que en países de  América Latina significa, entre otras medidas, disponer por lo menos de cobertura antiviral. Significa también asegurar que los servicios públicos logren actuar de acuerdo con los requerimientos de una epidemia, es decir, con sentido de urgencia - aún cuando las autoridades dan la impresión de creer, optimistas pero contra las probabilidades, en la posibilidad de poder contener la epidemia en las fronteras.

En los países desarrollados los gobiernos mantienen informada a la población - incluso al parlamento, como en el caso del Reino Unido. Proporcionan información acerca de la cobertura antiviral disponible y sobre las medidas concretas adoptadas - como lo ha hecho, dando el ejemplo, el Presidente Obama hoy en conferencia de prensa. En América Latina, los gobiernos realizan, por lo general, declaraciones de pobre contenido informativo cuyo fin es tranquilizar a la población - en vez de ponerla en guardia.

Consultado acerca de si cerrará la frontera con México por la influenza, el Presidente Obama ha explicado que los expertos le han desaconsejado hacerlo: sería, explicó, cerrar el potrero cuando los caballos ya se han desbandado. Pasó luego a explicar pedagógicamente recomendaciones - desde la más básica como la necesidad del lavado de manos frecuente. Pero también ha señalado que se trata de una cepa nueva y que eso requiere estar atentos a eventualidades. 

Al pasar la alerta a nivel 5, la OMS pone a los gobiernos de la región frente a un gran desafío. Pues en la mayor parte de los casos, las medidas de protección sanitarias estarán a cargo de servicios públicos de salud que en buena parte trabajan off line, aún en la era del papel, sin conexión en redes Internet y que por lo general viven con largas listas de esperas para los casos que salen de la rutina de atención primaria inmediata.

La velocidad con que se ha generado esta epidemia - que ya se ha manifestado con casos en países europeos - pone a prueba la eficacia de los sistemas públicos, la capacidad de los propios gobiernos para reaccionar en forma rápida y pone a prueba - la seguridad sanitaria de la población y la solidaridad de la región en tiempos de influenza.